"Los bebés que reciben antibióticos en los seis primeros meses de vida serían por lo menos un 50 por ciento más propensos a desarrollar asma o alergias al cumplir 6 años"
Este nuevo resultado se suma a la creciente lista de potenciales exposiciones tempranas asociadas con la aparición futura de asma, una enfermedad pulmonar crónica que afecta a uno de cada cuatro niños que viven en ciudades del mundo desarrollado.
Estudios previos habían identificado el papel de los antibióticos, pero los expertos dudaban de su confiabilidad porque los fármacos se usan para tratar los síntomas asmáticos, que son similares a los de una infección respiratoria baja y muchas veces se confunden.
'Tratamos de explicar esa relación en niños sin infecciones respiratorias bajas o diagnóstico temprano de asma', dijo la doctora Kari Risnes, del Hospital Universitario St. Olav, en Noruega.
Con colegas de la Yale University, Risnes siguió a 1.400 recién nacidos de Estados Unidos durante los primeros seis años de vida. Un tercio había recibido antibióticos a los 6 meses de edad y el 12 por ciento desarrolló asma a los 6 años, publica American Journal of Epidemiology.
Tras un análisis más profundo, el equipo observó que el riesgo de desarrollar asma o alergias a los 6 años era un 50 por ciento mayor en los niños que habían estado expuestos a antibióticos en la infancia comparado con el grupo sin esa exposición.
Al excluir a los chicos que habían tenido una infección respiratoria baja antes del primer año de vida, el riesgo aumentó al 66 por ciento. Casi el 70 por ciento de los niños que habían tenido infecciones respiratorias habían tomado antibióticos.
Pero ese riesgo creció a casi el 90 por ciento en los niños sin asma en la familia.
El equipo atribuye los resultados a la llamada 'hipótesis de la higiene', que promueve la idea de que la exposición temprana a distintos microbios entrena y mejora el sistema inmunológico de los bebés, lo que reduce la vulnerabilidad a sustancias benignas.
'Una gran cantidad de microorganismos, en especial intestinales, son buenos para el sistema inmune. Si un bebé recibe antibióticos, esto puede desequilibrar el desarrollo de su sistema inmunológico', explicó Risnes.
El doctor Frank Gilliland, de la University of Southern California en Los Angeles, que no participó del estudio, coincidió con esa explicación.
Aunque expresó su preocupación a Reuters Health porque el estudio se realizó a partir de los recuerdos maternos del uso de antibióticos hasta seis años más tarde y que no siempre serían precisos.
Aun así, Risnes y Gilliland coincidieron en advertir que los antibióticos sólo se deberían usar en bebés cuando es absolutamente necesario.
'Los padres deberían aceptar darle antibióticos a su bebé sólo después de un examen exhaustivo. Si se conoce la infección, la terapia es más dirigida. En los bebés, las infecciones respiratorias suelen ser virales y no se tratan con antibióticos', recomendó Risnes.
(Antibiotic Exposure by 6 Months and Asthma and Allergy at 6 Years: Findings in a Cohort of 1,401 US Children. Am. J. Epidemiol. December 29, 2010)
domingo, 16 de enero de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
Las diferencias raciales como predictores de asma grave
Diferencias raciales en los predictores biológicos de la gravedad del asma se encontraron en el análisis de los datos de 1.391 pacientes con asma, con edades entre 18 a 79 años. Los parámetros biológicos son ya conocidos por jugar un papel en la severidad del asma y los pacientes afrodescendientes se sabe que tienen una mayor severidad del asma que los pacientes blancos, con cuatro veces mayor riesgo de hospitalización y cinco veces más de riesgo de mortalidad. Sin embargo, los autores de un artículo publicado en Journal of Allergy and Clinical Immunology señalan que los factores biológicos que aparentemente contribuyen a esta diferencia en la gravedad del asma entre los individuos blancos y negros no han sido confirmados. En consecuencia, los autores investigaron sobre los factores fisiológicos, inmunoinflamatorios y socialdemográficos en los pacientes con asma grave y su variación deacuerdo a raza. Los valores de Inmunoglobulina E (IgE) presentaron valores asociados con la gravedad del asma en sujetos de piel negra, pero no en caucásicos. Tener dos o más familiares con asma tenía más del doble el riesgo de asma grave en pacientes afrodescendientes, mientras que casi la mitad del riesgo en los pacientes blancos. En el análisis multivariado, la atopia (predisposición familiar a alergias) se asoció significativamente con el asma grave en negros, pero no en blancos. Por el contrario, la presencia de co-morbilidad (otra enfermedad asociada) se asoció con asma grave sólo en los pacientes de piel clara. Los investigadores concluyeron que los factores biológicos se asocian claramente con asma grave sólo en pacientes afrodescendientes. El análisis detallado de los factores biológicos asociados con el asma en los futuros estudios podrían conducir al desarrollo de terapias que se dirigen a anomalías biológicas en sujetos de piel oscura. JACI Dic 2010 (Vol. 126, Número 6, páginas 1149-1156)
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Las diez alergias más raras que afectan la salud
El prurito y estornudo producto de acaros, la ingesta de ciertos alimentos, el polen o el pelo de las mascotas es muy común. Conozca las más extrañas...
Las alergias se mantienen en aumento, según lo consignan los especialistas. Si bien hasta hace algunos años sólo se detectaban en chicos, hoy es frecuente que afecten a adultos e incluso ancianos que no cuentan con episodios previos.
De acuerdo a las estadísticas de organismos internacionales, en Europa y los Estadios Unidos hay cerca de 50 millones de alérgicos, y se estima para que para 2015 una de cada dos personas sufrirá intolerancia a algunos elementos.
Las alergias más conocidas son la rinitis, la conjuntivitis alérgica, el asma y a ciertos alimentos como el huevo o la leche.
No obstante, el sitio InternetHeath.com describió una lista de extrañas intolerancias nacidas de los cambios de hábitos de la posmodernidad.
El top 10
1- Alergia al sol: los especialistas estiman que radica en que la epidermis no tolera las proteínas que se generan al recibir la radiación solar. Los afectados presentan pequeñas ronchas en la piel, comezón excesiva y, en los casos más graves, quemaduras, aunque usen ropas adecuadas y bloqueador solar.
2- Alergia al agua (o urticaria aquagénica): es poco frecuente, y aparece tras estar en contacto con agua a cualquier temperatura y en cualquier condición. En los casos severos, incluso puede generar reacción ante los propios fluidos corporales. Se trata de un padecimiento que complica el cuidado y la higiene personal del implicado.
3- Alergia al sudor: se expresa mediante ronchas. Los componentes de la transpiración pueden provocar malestares mayores, por lo que se recomienda la consulta precoz.
4- Alergia al frío (o urticaria frigore): se cree que el origen es una intolerancia a los hongos y ácaros que proliferan en invierno, con el frío y los alimentos helados. Se expresa con ronchas en la piel, silbidos en el pecho, disminución de la presión arterial y dificultad para respirar.
5- Alergia al calor: las personas con intolerancia a las altas temperaturas pueden sufrir de ronchas, sudoración excesiva y hasta alucinaciones.
6- Alergia a las hormonas: lo más frecuente es el rechazo a los estrógenos y la progesterona. Se medica y controla con antihistamínicos.
7- Alergia a la vibración: se vincula en general con la vibración mecánica. Quienes la padecen la sienten como una agresión: su cuerpo entonces comienza a liberar histaminas y la piel se llena de erupciones y llagas en cuestión de minutos.
8- Alergia al ejercicio: se trata de una intolerancia relacionada con el movimiento del cuerpo. Pueden incidir la comida ingerida, el alcohol, el clima o el lugar donde se practique la actividad.
9- Alergia a la presión (o dermatigrafismo): es un tipo de hipersensibilidad relacionado con cualquier golpe o apretón que se haga en la piel. Se manifiesta con manchas o urticaria.
10- Hipersensibilidad al semen: es sumamente extraña. Su síntoma más común es la aparición de ronchas, comezón e irritación, por lo que suele confundirse con una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual). Se estima que afecta a un 5% de las parejas con problemas de fertilidad
Las alergias se mantienen en aumento, según lo consignan los especialistas. Si bien hasta hace algunos años sólo se detectaban en chicos, hoy es frecuente que afecten a adultos e incluso ancianos que no cuentan con episodios previos.
De acuerdo a las estadísticas de organismos internacionales, en Europa y los Estadios Unidos hay cerca de 50 millones de alérgicos, y se estima para que para 2015 una de cada dos personas sufrirá intolerancia a algunos elementos.
Las alergias más conocidas son la rinitis, la conjuntivitis alérgica, el asma y a ciertos alimentos como el huevo o la leche.
No obstante, el sitio InternetHeath.com describió una lista de extrañas intolerancias nacidas de los cambios de hábitos de la posmodernidad.
El top 10
1- Alergia al sol: los especialistas estiman que radica en que la epidermis no tolera las proteínas que se generan al recibir la radiación solar. Los afectados presentan pequeñas ronchas en la piel, comezón excesiva y, en los casos más graves, quemaduras, aunque usen ropas adecuadas y bloqueador solar.
2- Alergia al agua (o urticaria aquagénica): es poco frecuente, y aparece tras estar en contacto con agua a cualquier temperatura y en cualquier condición. En los casos severos, incluso puede generar reacción ante los propios fluidos corporales. Se trata de un padecimiento que complica el cuidado y la higiene personal del implicado.
3- Alergia al sudor: se expresa mediante ronchas. Los componentes de la transpiración pueden provocar malestares mayores, por lo que se recomienda la consulta precoz.
4- Alergia al frío (o urticaria frigore): se cree que el origen es una intolerancia a los hongos y ácaros que proliferan en invierno, con el frío y los alimentos helados. Se expresa con ronchas en la piel, silbidos en el pecho, disminución de la presión arterial y dificultad para respirar.
5- Alergia al calor: las personas con intolerancia a las altas temperaturas pueden sufrir de ronchas, sudoración excesiva y hasta alucinaciones.
6- Alergia a las hormonas: lo más frecuente es el rechazo a los estrógenos y la progesterona. Se medica y controla con antihistamínicos.
7- Alergia a la vibración: se vincula en general con la vibración mecánica. Quienes la padecen la sienten como una agresión: su cuerpo entonces comienza a liberar histaminas y la piel se llena de erupciones y llagas en cuestión de minutos.
8- Alergia al ejercicio: se trata de una intolerancia relacionada con el movimiento del cuerpo. Pueden incidir la comida ingerida, el alcohol, el clima o el lugar donde se practique la actividad.
9- Alergia a la presión (o dermatigrafismo): es un tipo de hipersensibilidad relacionado con cualquier golpe o apretón que se haga en la piel. Se manifiesta con manchas o urticaria.
10- Hipersensibilidad al semen: es sumamente extraña. Su síntoma más común es la aparición de ronchas, comezón e irritación, por lo que suele confundirse con una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual). Se estima que afecta a un 5% de las parejas con problemas de fertilidad
lunes, 20 de diciembre de 2010
En niños suecos la introducción temprana de pescado protege contra las alergias
El pescado ayuda al intestino y al sistema inmune si se consume desde pequeños
Al parecer, las alergias que padecemos en la adolescencia o la vida adulta pueden depender de lo que comimos cuando éramos bebés... También de lo que no comimos... Muchos padres retrasan la introducción del pescado en la dieta de sus hijos para ahorrarse el rechazo hacia un alimento al que los nutricionistas descubren cada vez más ventajas. La ciencia constata ahora que hacen mal.
En el 2003 el departamento de Pediatrìa de la Universidad de Gotemburgo estudió los hábitos alimenticios de más de 8.000 familias del oeste de Suecia y descubrió que los niños que empezaron a consumir pescado antes de los nueve meses desarrollaron menos rinitis alérgicas a la edad promedio de 4.5 años que los niños que empezaron a consumir pescado más tarde. Se llevò a cabo una monitorización a base de dos cuestionarios; uno sobre alimentación entre los seis y doce meses de edad de los niños, y otro sobre alergias entre los cuatro y los cinco años.
Llama la atención que uno de cada 20 niños estudiados desarrollaron síntomas de rinitis alérgica ya a los cuatro años; pero entre los comedores de pescado esta incidencia se reduce a la mitad.
La pregunta del millón: ¿por qué el pescado protege de las alergias? Los expertos de la Universidad de Goteburgo dicen no saber, ni tampoco se sabe si ese efecto protector en la infancia tiene lugar también en la vida adulta. Todas las pistas, sin embargo, apuntan a que la calidad de la grasa que incorporamos a nuestro organismo cuando empezamos a alimentarnos determina la respuesta inmune a la provocación de los alérgenos. En este sentido, los ácidos grasos del pescado, bendecidos por otras tantas propiedades beneficiosas, ayudarían al intestino y al sistema inmune en pleno desarrollo, durante el primer año de vida, a calibrar mejor la sensibilidad a las proteínas incorporadas.
Algunos pediatras prefieren retrasar la incorporación de alimentos sólidos en la dieta del niño, sin embargo hoy día no hay ninguna evidencia que justifique seguir con papillas y retrasar la incorporación de comida sólida. Es más, hacerlo después de los nueve meses podría comprometer la salud alérgica del pequeño.
Los genes también desempeñan un papel importante en la alergia, se sabe que si uno de cada 5 bebés suecos desarrolla eczema antes del año no es sólo por los alimentos que consume o que deja de consumir. La historia familiar de eczema va a determinar el riesgo de forma muy precisa. También hay factores de riesgo no relacionados ni con el código genético ni con la alimentación: se conoce que un 10% de las mujeres suecas embarazadas sigue fumando a pesar del embarazo, lo que repercute en el desarrollo inmunitario del bebé.
(Early introduction of fish decreases the risk of eczema in infants
Arch Dis Child. 2009 January; 94(1): 11–15)
Al parecer, las alergias que padecemos en la adolescencia o la vida adulta pueden depender de lo que comimos cuando éramos bebés... También de lo que no comimos... Muchos padres retrasan la introducción del pescado en la dieta de sus hijos para ahorrarse el rechazo hacia un alimento al que los nutricionistas descubren cada vez más ventajas. La ciencia constata ahora que hacen mal.
En el 2003 el departamento de Pediatrìa de la Universidad de Gotemburgo estudió los hábitos alimenticios de más de 8.000 familias del oeste de Suecia y descubrió que los niños que empezaron a consumir pescado antes de los nueve meses desarrollaron menos rinitis alérgicas a la edad promedio de 4.5 años que los niños que empezaron a consumir pescado más tarde. Se llevò a cabo una monitorización a base de dos cuestionarios; uno sobre alimentación entre los seis y doce meses de edad de los niños, y otro sobre alergias entre los cuatro y los cinco años.
Llama la atención que uno de cada 20 niños estudiados desarrollaron síntomas de rinitis alérgica ya a los cuatro años; pero entre los comedores de pescado esta incidencia se reduce a la mitad.
La pregunta del millón: ¿por qué el pescado protege de las alergias? Los expertos de la Universidad de Goteburgo dicen no saber, ni tampoco se sabe si ese efecto protector en la infancia tiene lugar también en la vida adulta. Todas las pistas, sin embargo, apuntan a que la calidad de la grasa que incorporamos a nuestro organismo cuando empezamos a alimentarnos determina la respuesta inmune a la provocación de los alérgenos. En este sentido, los ácidos grasos del pescado, bendecidos por otras tantas propiedades beneficiosas, ayudarían al intestino y al sistema inmune en pleno desarrollo, durante el primer año de vida, a calibrar mejor la sensibilidad a las proteínas incorporadas.
Algunos pediatras prefieren retrasar la incorporación de alimentos sólidos en la dieta del niño, sin embargo hoy día no hay ninguna evidencia que justifique seguir con papillas y retrasar la incorporación de comida sólida. Es más, hacerlo después de los nueve meses podría comprometer la salud alérgica del pequeño.
Los genes también desempeñan un papel importante en la alergia, se sabe que si uno de cada 5 bebés suecos desarrolla eczema antes del año no es sólo por los alimentos que consume o que deja de consumir. La historia familiar de eczema va a determinar el riesgo de forma muy precisa. También hay factores de riesgo no relacionados ni con el código genético ni con la alimentación: se conoce que un 10% de las mujeres suecas embarazadas sigue fumando a pesar del embarazo, lo que repercute en el desarrollo inmunitario del bebé.
(Early introduction of fish decreases the risk of eczema in infants
Arch Dis Child. 2009 January; 94(1): 11–15)
domingo, 19 de diciembre de 2010
Ansiedad y depresiòn en el Asma
Existe una creciente conciencia de la correlación entre los factores psicológicos, el curso del asma, y los resultados del tratamiento del asma. Sin embargo, las implicaciones de esta correlación son aún poco conocidos. Un artìculo recientemente publicado revisa el papel de la ansiedad y la depresión en el asma con un enfoque en la literatura reciente.
Estudios recientes sugieren una interacción entre el comportamiento, factores neuronales, endocrinos, y procesos inmunes y se sugiere que los factores psicológicos juegan un papel activo en la génesis del asma. En particular, el papel del estrés crónico se ha investigado, incluyendo el estado psicológico de los padres durante el embarazo.
Hay pruebas de que en los pacientes con asma, el estrés puede inducir una respuesta menor del eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal, lo que reduce la secreción de cortisol, una hormona anti-inflamatoria producida de forma natural por los humanos.
Aunque en general se acepta que la ansiedad y la depresión son más comunes en
pacientes asmáticos y que existe una estrecha correlación entre los trastornos psicológicos y los resultados del asma, tales como menor control de los síntomas del asma, las consecuencias prácticas de esta relación siguen siendo débiles. Nuevos estudios estàn introduciendo un modelo integrante entre el estrés emocional, los centros del cerebro, el sistema inmunológico y el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal que está alejándose del concepto original de "asma nerviosa".
(Current Opinion in Pulmonary Medicine 2011,17:39–44)
Estudios recientes sugieren una interacción entre el comportamiento, factores neuronales, endocrinos, y procesos inmunes y se sugiere que los factores psicológicos juegan un papel activo en la génesis del asma. En particular, el papel del estrés crónico se ha investigado, incluyendo el estado psicológico de los padres durante el embarazo.
Hay pruebas de que en los pacientes con asma, el estrés puede inducir una respuesta menor del eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal, lo que reduce la secreción de cortisol, una hormona anti-inflamatoria producida de forma natural por los humanos.
Aunque en general se acepta que la ansiedad y la depresión son más comunes en
pacientes asmáticos y que existe una estrecha correlación entre los trastornos psicológicos y los resultados del asma, tales como menor control de los síntomas del asma, las consecuencias prácticas de esta relación siguen siendo débiles. Nuevos estudios estàn introduciendo un modelo integrante entre el estrés emocional, los centros del cerebro, el sistema inmunológico y el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal que está alejándose del concepto original de "asma nerviosa".
(Current Opinion in Pulmonary Medicine 2011,17:39–44)
sábado, 18 de diciembre de 2010
La inmunoterapia sublingual puede ser una alternativa en las alergias infantiles
La inmunoterapia administrada en forma de píldoras o gotas bajo la lengua es una forma segura y eficaz para tratar alergias similares a la fiebre del heno causadas por polen o ácaros, según un estudio del Hospital St Thomas en Londres (Reino Unido) que se publica en Cochrane Systematic Review. Los investigadores señalan que es un método atractivo como alternativa a la inmunoterapia inyectada en niños.
Los autores analizaron en su revisión de estudio hasta un total de 60 trabajos que incluían ensayos de polen y ácaros del polvo así como un ensayo sobre alérgenos de los gatos. La inmunoterapia bajo la lengua reducía los síntomas de rinitis alérgica y la necesidad de medicación en comparación con los placebos. Los resultados confirman que el tratamiento es eficaz y que tiene muy pocos efectos secundarios adversos.
Según explica Suzana Radulovic, una de las autoras del estudio, este es un método atractivo para tratar las alergias en niños y una alternativa más conveniente en comparación con las inyecciones de inmunoterapia. Es alentador ver efectos del tratamiento similares en niños en comparación con los de los adultos.
Los autores analizaron en su revisión de estudio hasta un total de 60 trabajos que incluían ensayos de polen y ácaros del polvo así como un ensayo sobre alérgenos de los gatos. La inmunoterapia bajo la lengua reducía los síntomas de rinitis alérgica y la necesidad de medicación en comparación con los placebos. Los resultados confirman que el tratamiento es eficaz y que tiene muy pocos efectos secundarios adversos.
Según explica Suzana Radulovic, una de las autoras del estudio, este es un método atractivo para tratar las alergias en niños y una alternativa más conveniente en comparación con las inyecciones de inmunoterapia. Es alentador ver efectos del tratamiento similares en niños en comparación con los de los adultos.
Una excesiva protección frente a los microorganismos en la infancia aumenta el riesgo de asma
La excesiva protección frente a los microorganismos en la infancia aumenta el riesgo de asma, según un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston, Estados Unidos, y las universidades de Tsukuba en Japón y Birmingham en Reino Unido que se publica en la revista Journal of Clinical Investigation.
Los investigadores explican que el número de personas con asma ha aumentado de forma destacable en las pasadas décadas y se ha sugerido que esto se debe a una menor exposición en la infancia a los microorganismos. Los autores proporcionan evidencias en ratones que apoyan esta teoría y han identificado un mecanismo subyacente para explicar esta protección, algo que esperan que ayude a desarrollar vías para prevenir el asma.
En su estudio, la infección de ratones lactantes con el virus de la gripe A protegió a los animales cuando fueron adultos frente a un modelo de asma. La protección se asoció con la expansión de un subconjunto de células inmunes conocidas como células NKT.
Así, el artículo destaca que la protección mediada por NKT en el modelo de asma estudiado podría también haber sido inducida por el tratamiento de los ratones lactantes con una molécula derivada de la bacteria Helicobacter pylori. Por ello, sugieren que el tratamiento de niños con las terapias que activan la población celular de NKT podría prevenir el desarrollo de asma en los menores.
Los investigadores explican que el número de personas con asma ha aumentado de forma destacable en las pasadas décadas y se ha sugerido que esto se debe a una menor exposición en la infancia a los microorganismos. Los autores proporcionan evidencias en ratones que apoyan esta teoría y han identificado un mecanismo subyacente para explicar esta protección, algo que esperan que ayude a desarrollar vías para prevenir el asma.
En su estudio, la infección de ratones lactantes con el virus de la gripe A protegió a los animales cuando fueron adultos frente a un modelo de asma. La protección se asoció con la expansión de un subconjunto de células inmunes conocidas como células NKT.
Así, el artículo destaca que la protección mediada por NKT en el modelo de asma estudiado podría también haber sido inducida por el tratamiento de los ratones lactantes con una molécula derivada de la bacteria Helicobacter pylori. Por ello, sugieren que el tratamiento de niños con las terapias que activan la población celular de NKT podría prevenir el desarrollo de asma en los menores.
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